Cada año, cuando el trimestre llega a su fin y el ambiente del colegio se llena de luces, villancicos y nervios contenidos, celebramos uno de los momentos más especiales de nuestra vida escolar: el Auto de Navidad. Una tradición muy querida en la que el alumnado de 4º de ESO da vida a los personajes más significativos del nacimiento de Jesús, cerrando el curso con una representación cargada de simbolismo y emoción.
No se trata solo de una obra de teatro. Es el resultado de semanas de trabajo, ensayos y coordinación, guiados por profesores y profesoras que ponen en este proyecto mucho más que tiempo: ponen ilusión, paciencia y un profundo sentido educativo. Cada gesto, cada palabra y cada escena buscan transmitir el verdadero significado de la Navidad: el valor de la sencillez, la esperanza, la solidaridad y el amor al prójimo.

Para los alumnos y alumnas de cuarto, esta representación tiene además un valor especial. Es una de sus últimas actividades conjuntas antes de cerrar una etapa importante de su vida escolar. Subirse al escenario, asumir un papel y compartirlo con sus compañeros se convierte en una experiencia que fortalece vínculos, fomenta la responsabilidad y deja recuerdos que perduran más allá de las aulas.
El Auto de Navidad se representa tradicionalmente en los últimos días de clase, justo cuando el cansancio del trimestre se mezcla con la ilusión de las fiestas. En ese momento, el colegio se transforma: el silencio expectante del público, las miradas cómplices entre los actores y la emoción compartida convierten la representación en un acto profundamente humano y educativo.
Con esta celebración, no solo recordamos un acontecimiento fundamental de nuestra tradición cristiana, sino que reafirmamos el compromiso del colegio con una educación integral, donde los valores, la cultura y la convivencia ocupan un lugar tan importante como los contenidos académicos. Una vez más, la Navidad nos invita a detenernos, mirar con el corazón y celebrar juntos lo esencial.



